Su visión nace de una vida dedicada al vino; creció al cuidado de la cepa, en los viejos viñedos de la Horra, un terruño excepcional que forma parte de su propia persona.

De ahí su pasión por el vino, por la calidad, por la búsqueda incansable de la excelencia.

Viña Sastre surge así para elaborar vinos con carácter propio, vinos especiales que sólo se consiguen mezclando un buen terruño, con unas condiciones climatológicas adecuadas y combinando la forma tradicional de hacer las cosas con la tecnología más avanzada.

Una pasión que se ha convertido en una forma de vida, su vida y la de su familia.

Nuestros vinos

SASTRE ROSADO

SASTRE ROBLE

SASTRE CRIANZA

SASTRE PAGO SANTA CRUZ

SASTRE REGINA VIDES

SASTRE PESUS

Jesús Sastre, un estilo propio, una pasión personal

Su visión nace de una vida dedicada al vino; creció al cuidado de la cepa, en los viejos viñedos de la Horra, un terruño excepcional que forma parte de su propia persona.

De ahí su pasión por el vino, por la calidad, por la búsqueda incansable de la excelencia.

Viña Sastre surge así para elaborar vinos con carácter propio, vinos especiales que sólo se consiguen mezclando un buen terruño, con unas condiciones climatológicas adecuadas y combinando la forma tradicional de hacer las cosas con la tecnología más avanzada.

Una pasión que se ha convertido en una forma de vida, su vida y la de su familia.

En la Ribera del Duero

Un gran terruño es mucho más complejo de lo que uno se imagina. No es únicamente el sol, la tierra, su capacidad natural de drenar, de retener la humedad (caliza, arcilla), su porcentaje en distintos elementos que harán que los suelos sean cálidos o fríos, ricos o pobres, equilibrados o insuficientes. Es también su exposición en una colina, en una meseta o en una hondonada, que hace que estos pequeños lugares sean sitios excepcionales.

En bodegas Viña Sastre el viñedo se sitúa, en La Horra a una altitud de 800 a 840 metros sobre el nivel del mar en pequeñas colinas dirigidas hacia las cuencas de los ríos Duero y Gromejón, que concentra las temperaturas cálidas del verano y aumenta la madurez y el suelo es drenado naturalmente por la cuesta.

Su visión nace de una vida dedicada al vino; creció al cuidado de la cepa, en los viejos viñedos de la Horra, un terruño excepcional que forma parte de su propia persona.

De ahí su pasión por el vino, por la calidad, por la búsqueda incansable de la excelencia.

Viña Sastre surge así para elaborar vinos con carácter propio, vinos especiales que sólo se consiguen mezclando un buen terruño, con unas condiciones climatológicas adecuadas y combinando la forma tradicional de hacer las cosas con la tecnología más avanzada.

Una pasión que se ha convertido en una forma de vida, su vida y la de su familia.