Pago de Larrainzar es mucho más que vino. Es el sueño y el alma de nuestra familia, vinculada al mundo del vino desde 1891. Aunque la tradición se interrumpió durante años, fue en 2001 cuando Miguel C. Larrainzar puso en marcha un nuevo proyecto, junto a dos de sus hijos, Miguel e Irene.

La bodega y el viñedo que le rodea son parte de una propiedad mágica y centenaria, donde hemos vivido 6 generaciones de los Larrainzar. Localizada en Ayegui (Navarra), junto al Monasterio de Irache y a los pies de Montejurra, es un entorno único en el Camino de Santiago, como los vinos que allí nacen. Nuestro objetivo: ofrecer vinos elegantes, amables, vinos para disfrutar, seas o no un experto.

Nuestros vinos

ÁNGEL DE LARRAINZAR

RASO DE LARRAINZAR

PAGO DE LARRAINZAR

Nuestra Bodega

Os invitamos a visitar nuestra bodega, un lugar acogedor donde la madera y el cristal son los protagonistas. Somos un referente en Enoturismo en Navarra y esta es una bodega para disfrutar y relajarse en torno al vino. Una bodega cuidada al detalle donde comer, catar, jugar o charlar alrededor de una copa de vino.

Nuestro Viñedo

El viñedo es el alma de Pago de Larrainzar. Por eso mimamos la uva y, sobre todo, la escuchamos. Porque sabemos que premia nuestro esfuerzo.
Tempranillo, Merlot, Cabernet Sauvignon y Garnacha, de diferentes clones y portainjertos, son las variedades de uva que se extienden por 17 hectáreas, sobre piedras y cantos, arcilla y arena. Confiamos en la más avanzada viticultura, con el máximo respeto a nuestra tierra, que es sabia.

La vendimia es a mano, en pequeñas cajas, seleccionando racimo a racimo. Así aseguramos que nuestra uva tiene las mejores condiciones. En Pago de Larrainzar creemos en el rendimiento controlado. Por eso, sólo unas pocas elegidas llegan a formar parte de Pago de Larrainzar.

Elaboración y Crianza

Cuidamos cada proceso hasta el mínimo detalle. Contamos con depósitos de acero inoxidable y tinas de madera, donde nuestras uvas fermentan y maceran por separado, según las variedades y las parcelas de origen.
Creemos en el ensamblaje, partiendo de decenas de vinos diferentes, según las diversas variedades, diferentes tonelerías, capacidades y grados de tostado de nuestras barricas de roble francés, renovadas cada tres años.
Un trabajo sosegado y de gran finura, al que aporta su saber nuestro prestigioso enólogo Ignacio de Miguel Poch.